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Ya ha estallado la burbuja…y ahora qué?

¿Pisos low cost? Muy caro todavía para el ciudadano de a pie 30 Septiembre 2009

Los compradores insisten en que hay mucha oferta gancho pero muy pocas viviendas baratas

Los chollos no existen. Y si los hay, no estaban este fin de semana en el ‘Salón Inmobiliario Low Cost de Madrid”, que se celebró en los recintos feriales de la Casa de Campo. Un total de 58 empresas llevaron hasta allí sus propuestas bajo el atractivo de unos precios más bajos. Pero la sensación entre los visitantes es que la vivienda sigue todavía a unos precios inalcanzables. 

 

Bastantes caras de expectación en la entrada, y muchas de decepción a la salida. La mayoría, parejas jóvenes en busca de su primera vivienda, pero también maduritos en busca de alguna ganga en la playa.  Los promotores, heridos de muerte por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, aseguran que han puesto toda la carne en el asador para dar salida a los pisos.

Y los compradores insisten en que hay mucha oferta gancho pero muy pocos viviendas baratas. Lo que sí está claro es que  encontrar la joya de la corona no es fácil, sobre todo porque,  en lo que respecta al ladrillo, compradores y vendedores no hablan el mismo idioma.

Para Antonio y María José, una pareja madrileña que abandonaba la feria cariacontecida, no hay diferencia entre estos precios y los de algunos meses atrás, pero sí “muchas ofertas gancho” para que te intereses. En su opinión, la vivienda tiene que bajar mucho más, no está equilibrada con los sueldos y con el coste de la vida.  Para un ciudadano normal “esto sigue siendo muy caro”, sentencia Antonio mientras abandonaba los recintos feriales.

Las inmobiliarias, sin embargo, han tirado de imaginación para convencer a los reacios compradores de que ahora es el momento. Es el caso de la promotora Zapata, que vende pisos de un dormitorio con garaje y trastero en el ensanche de Vallecas desde 156.000 euros, un 27,5% más baratos desde sus máximos en diciembre de 2006. Ni cortos ni perezosos, han producido una miniserie que se puede ver Internet para llegar a los jóvenes, a quienes consideran su público objetivo. En opinión de Javier Roca de Togores, director gerente de la entidad,  la trama de la serie es divertida y se trata de convencer a los jóvenes de que de verdad es posible ser propietario. Roca considera que los precios no pueden caer mucho más y ahora es el momento de comprar. Hasta el domingo, habían cerrado cuatro operaciones.

Pero además de imaginación, las inmobiliarias han tirado de manual, de lo que ha funcionado toda la vida: las ofertas gancho. “Me he pasado media hora larga en esta cola porque he visto viviendas desde 108.000 euros, pero luego resultan que eran estudios. Los pisos valían más de 200.000 euros”, explica Sara, una soltera que ha venido a la feria en busca de un chollo que para ella no existe.

Las colas eran también considerables en Hercesa, aunque aquí no había ningún gancho como tal, tan sólo la promesa de “4.500 viviendas protegidas” con precios desde 159.800 euros, por ejemplo, en Villaverde (Madrid), para pisos de un dormitorio.  Tampoco iba mal de público Sacresa, la inmobiliaria de la familia Sanahúja, con sus viviendas de un dormitorio y 35 metros útiles en Alcorcón desde 105.000 euros. Y la firma Paraíso Inmobiliario atraía también muchas miradas con sus pisos de cincuenta metros desde 72.000 euros. Eso sí, en Recas (Toledo), a casi 60 kilómetros de la capital.

Los bancos acaparan toda la atención

Si pescar un tesoro era difícil, al menos los visitantes tenían claro donde había que echar las redes. En los caladeros de los bancos y las cajas de ahorro, los más interesados en soltar cuanto antes el stock. Por eso, entidades como Banesto o Caixa Cataluña concentraban en sus stands las mayores colas. Bien pertrechados de ordenadores y equipos de comerciales, ofrecían descuentos  de entre el 30% y el 50%.

“Tenemos tantas colas por la seguridad que les transmite una entidad financiera, y porque además, estamos aquí con importantes descuentos”, aseguraba Virginia González, responsable de inmuebles de Banesto. En los ordenadores  enseñan la vivienda, las zonas donde está ubicada, las fotos, y si el cliente muestra verdadero interés, se le ofrece visitarlas  en el momento.  “Mantendremos estos descuentos para las personas que se han registrado aquí y que han solicitado información y una visita. La hipoteca, la gestionamos nosotros mismos, ofrecemos hasta el 90% del precio de compraventa y Euríbor + 0,40%”, explicaba González mientras recordaba que, con este sistema, el viernes cerraron veinte operaciones y el sábado cincuenta y tres.

Las colas también eran grandes en Caixa Cataluña, donde los descuentos llegan hasta el 30%. La mayoría son promociones propias, pero también hay pisos de la cartera de la caja. La estrella de la entidad catalana ha sido en esta feria, según aseguran los responsables del stand, el Edificio Adelfas, situado detrás del Hipercor de Méndez Álvaro, con pisos de dos dormitorios desde 290.000 euros. En el conjunto de toda su oferta, habían cerrado unas veinte operaciones hasta el domingo por la mañana.

La pregunta del millón era ayer sencilla: ¿Están baratos los pisos? Los promotores lo tenían muy claro. “Ahora están muy bien si los comparamos con los que teníamos en 2006. Hay descuentos de hasta el 50% respecto a este último año, y del 20 o 25% respecto a los precios que teníamos publicados el año pasado. Por lo tanto, los precios son muy buenos”, explicaban en Servihábitat, la sociedad de servicios inmobiliarios de La Caixa. 

Pero los potenciales compradores no lo veían así, y sus rostros  reflejaban escepticismo  y decepción: “No hemos visto ningún chollo que merezca la pena. Los precios siguen todavía muy altos, quizás un poco más baratos pero nada más”, apuntaban Jorge y Elena mientras esperaban en la cola de Hercesa para recibir información sobre viviendas en Aravaca. Mucha oferta, sí, pero poco low cost.

 

Los bancos y cajas controlan una de cada dos tasaciones inmobiliarias 20 Abril 2009

Expansión.com – María Martínez

 

La valoración de las garantías de la cartera hipotecaria de cajas y bancos y de sus inmuebles gana importancia. Las trece compañías ligadas a entidades financieras concentraron en 2007 el 47% de las valoraciones inmobiliarias realizadas.

 

La valoración de los activos inmobiliarios ha cobrado, si cabe, nueva importancia para la banca en el actual contexto de recesión económica. La tasación de las garantías de la cartera hipotecaria de las entidades y de los inmuebles que están adquiriendo a través de adjudicaciones judiciales y canjes de deuda es clave para calibrar la solvencia del sistema financiero. Esta situación ha vuelto a colocar el foco sobre los vínculos existentes entre la banca y las sociedades de tasación, que superan, en muchos casos, la mera relación comercial.

El sector financiero controla una de cada cuatro empresas de tasación registradas en el Banco de España. Las entidades están en el capital de 13 de las 56 compañías censadas en el regulador. Hay constituidas seis filiales de cajas de ahorros; dos tasadoras de bancos; y cinco compañías participadas por una o varias entidades. Entre ellas, Tinsa, que tiene en su accionariado a la Ceca, la patronal de las cajas de ahorros.

También Sivasa, de Santander; y Servatas, vinculada a BBK, Kutxa y Vital. Caja Madrid y Caixa Galicia participan en Tasa Madrid y Tasa Galicia, respectivamente. Tasaciones de Bienes Mediterráneo (Tabimed) y Valoraciones y Tasaciones Hipotecarias (VTH) pertenecen, respectivamente, a CAM y La Caixa.

Juez y parte
Las tasadoras participadas por la banca representan la mitad del sector. Las trece compañías ligadas a entidades financieras concentraron en 2007 el 47% de las valoraciones inmobiliarias realizadas. Si se considera el importe de las operaciones, el porcentaje sube hasta el 52%.

Simultáneamente, los bancos y las cajas son el principal cliente de las sociedades de valoración. En 2007 se realizaron en España 1,52 millones de tasaciones inmobiliarias por importe de 834.100 millones de euros. La banca encargó el 88,5% de los informes, en el marco, en la mayoría de los casos, de solicitudes de préstamos hipotecarios, según datos del Banco de España. Cuando se trata de tasadoras participadas por bancos y cajas, las entidades financieras que ejercen el control son, en muchos casos, el principal cliente de la sociedad.

Precisamente por la importancia que estas compañías tienen para la solvencia del sistema, en 2007 se modificó la ley de regulación del mercado hipotecario para, entre otros aspectos, reforzar su independencia. Entre las novedades incorporadas, se estableció un régimen de participaciones significativas. Según éste, las entidades (y cualquier actor económico) deben informar al Banco de España cuando adquieren un porcentaje relevante en una sociedad de tasación.

Es decir, cuando compran un 15% de su capital o, sin llegar a este porcentaje, ejercen una influencia notable en la tasadora. El regulador tiene un plazo de tres meses para oponerse a la adquisición, si encuentra fundamentos para ello.

Diversificación
Las entidades y las tasadoras defienden que esta independencia no es papel mojado, sino una realidad. La banca niega que el objetivo de su presencia en este negocio sea el de influir en las valoraciones inmobiliarias. «Responde a un proceso de diversificación. Tenemos desde agencias de viajes hasta tasadoras», explican en una entidad. El sector financiero también recalca que es el primer interesado en que las valoraciones sean lo más certeras posibles; y que no existen dos tasaciones, la real y aquélla que interesa al banco o a la caja: «No necesariamente son diferentes», aseguran fuentes del sector.

La banca señala que cuando un cliente acude a solicitar un crédito hipotecario, se le ofrece la posibilidad de que la valoración del inmueble que actúa de garantía la realice la tasadora propia.

«Pero la decisión final es del cliente; puede recurrir a otra compañía», indican fuentes financieras. En el capítulo más peliagudo, el examen de los inmuebles adquiridos como consecuencia de los impagos, la banca también marca distancias. «Operamos con seis o siete compañías. Estos inmuebles los tasan sociedades que no tienen nada que ver con la entidad», dicen en una caja.

El mensaje de las tasadoras es coincidente. «Hay una normativa rigurosa sobre incompatibilidades y posibles conflictos de interés desde 1997, acrecentada por el nuevo reglamento exigido en la reforma de la ley del mercado hipotecario», sostienen en una tasadora controlada por la banca.

«Se está produciendo un cierto filtro orientado a la seguridad y calidad, tema imprescindible en un momento tan delicado como el actual», resaltan las mismas fuentes. «Curiosamente, el modelo español de sociedades tasadoras está empezando a vislumbrarse en modificaciones en ciernes, como la del mercado norteamericano», concluyen en la compañía.